Parc Natural de la Península de Llevant, Mallorca
El rincón más salvaje del noreste de Mallorca, donde la península de Artà se funde con el mar. Pinos, palmitos y tortuga mediterránea en un parque de más de 21.000 hectáreas casi sin coches ni ruido.
De un vistazo
¿En qué consiste?
El Parc Natural de la Península de Llevant ocupa el extremo nororiental de Mallorca, abarcando prácticamente toda la península de Artà desde el Cap de Ferrutx, al norte, hasta la Punta de n'Amer, al sur. Con más de 21.500 hectáreas terrestres y marinas protegidas, es uno de los espacios naturales más extensos y mejor conservados de las Baleares. El paisaje lleva la huella del fuego —durante siglos la zona se quemaba para regenerar pastos—, y el resultado es una mezcla singular de matorrales de carrizo y palmito que alternan con encinares refugiados en las vaguadas. La fauna es lo que de verdad sorprende: aquí vive una población importante de tortuga mediterránea, anidan colonias de gaviota de Audouin y cormorán, y en los cielos del parque el halcón de Eleonor se convierte en el protagonista de las tardes de verano. Los humedales de Canyamel añaden otro ecosistema al conjunto. El parque se amplió considerablemente en 2023, incorporando área marina, y hoy los municipios de Artà, Capdepera, Son Servera y parte de Sant Llorenç des Cardassar comparten este patrimonio natural. Acceder es sencillo desde Artà o Capdepera, y hay rutas señalizadas para todos los niveles.
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Cómo realizarla
La entrada más habitual al parque es desde Artà, siguiendo la carretera hacia la finca pública de s'Alqueria Vella, donde arranca una de las rutas principales hacia el Cap de Ferrutx. El camino serpentea entre matorrales de palmito y carrizo, con el suelo calcáreo típico del Llevant mallorquín. A medida que se gana altura, el mar empieza a asomarse por ambos lados de la península. Desde Capdepera también hay accesos bien señalizados que permiten llegar a la costa este, con vistas hacia la Punta de Capdepera y el pequeño faro que la corona. Otro itinerario clásico baja desde Son Servera hacia los humedales de Canyamel, donde el paisaje cambia radicalmente y aparecen los juncos y las aves acuáticas. El regreso suele hacerse por el mismo camino o cerrando un bucle por pistas forestales interiores. La mayor parte de las rutas no tienen dificultad técnica, aunque la acumulación de kilómetros bajo el sol balear en verano puede exigir más de lo esperado.
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Qué no te puedes perder
El Cap de Ferrutx es el punto más septentrional del parque y el mirador natural más rotundo: desde allí se ve el mar abierto sin una sola construcción en el horizonte. Los humedales de Canyamel son imprescindibles para quien le interesen las aves; al amanecer, las garcetas y los patos campan a sus anchas. En cualquier tramo del parque es posible cruzarse con una tortuga mediterránea cruzando el camino, algo que cuesta creer hasta que ocurre. El halcón de Eleonor —una rapaz que solo cría en determinadas islas del Mediterráneo— se avista con relativa facilidad entre julio y octubre sobrevolando los acantilados. Y si el tiempo acompaña, merece la pena bajar hasta alguna calita de la costa este del parque, accesible a pie, donde el agua es de un azul que no necesita filtros.
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Qué llevar y tener en cuenta
Calzado cerrado y cómodo, protección solar y al menos dos litros de agua por persona: en verano no hay fuentes en el interior del parque. Las pistas no siempre están asfaltadas, conviene llevar el mapa descargado porque la cobertura móvil falla en zonas del Cap de Ferrutx. En época de cría de aves, algunos senderos pueden estar temporalmente restringidos; mejor consultar con el centro de visitantes de Artà antes de salir.
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Cuándo ir
La primavera y el otoño son las épocas más agradables: temperaturas suaves, flora en flor o en color, y muchas aves de paso. El verano es perfectamente viable si se sale temprano, pero el calor y la sequedad del paisaje cambian mucho la experiencia; evitar las horas centrales del día es clave.
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¿Para quién es?
El parque es ideal para familias con niños curiosos, amantes de las aves y cualquiera que quiera alejarse de las playas concurridas de Mallorca sin grandes esfuerzos físicos. Las rutas largas hacia el Cap de Ferrutx pueden cansar a los más pequeños, así que para familias con niños pequeños son más recomendables los accesos a Canyamel o los caminos cortos desde Artà.
Ubicacion
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