Alicante España

Senderismo en el Parque Natural del Montgó, Dénia

El Montgó se alza sobre el mar con 753 metros de pared caliza que caen casi en vertical sobre la costa de Dénia y Jávea. Un macizo con más de 650 especies vegetales, águilas perdiceras y vistas que cortan la respiración.

Senderismo Moderada Medio día 5-15 km Adultos Deportistas Naturalistas Gratuita Primavera-Otoño Costa Blanca

El Parque Natural del Montgó es uno de esos lugares donde el mediterráneo se muestra sin filtros: un macizo calcáreo que emerge casi desde el mar hasta los 753 metros, creando un contraste visual que sorprende a quien lo ve por primera vez. Las rutas de senderismo atraviesan matorrales de romero, lentisco y cantueso, pasan junto a antiguos bancales de almendros y viñedos, y ascienden por laderas donde el águila perdicera —una de las rapaces más amenazadas de Europa— dibuja círculos sobre los peñascos. El parque ocupa 2.117 hectáreas repartidas entre Dénia y Jávea, con acceso libre durante todo el año, aunque los senderos más frecuentados son los que llevan a la cumbre y los que bordean los acantilados del Cabo de San Antonio. La flora es extraordinaria: más de 80 taxones raros o endémicos, entre ellos el Carduncellus dianius, exclusivo de este macizo. La red de caminos permite adaptar la salida a distintos niveles, desde paseos suaves por las laderas bajas hasta la ascensión completa a la cima, con panorámicas que abarcan desde las Islas Columbretes hasta los Pirineos en días despejados. Gestiona el parque la Generalitat Valenciana a través de la Conselleria de Medi Ambient.

  • Cómo realizarla

    El punto de partida más habitual es el Centre d'Interpretació del Montgó, en el camino que sube desde Dénia hacia el macizo. Desde allí arranca la pista principal que cruza la zona baja del parque entre pinos y matorral mediterráneo denso, con olor constante a romero y cantueso. A medida que se gana altura, el terreno se vuelve más rocoso y los matorrales dan paso a rellanos de piedra caliza con vistas cada vez más abiertas hacia el mar. El sendero más completo sube hasta la cumbre del Montgó a 753 metros, pasando cerca de la Cueva del Agua —una cavidad kárstica que romanos y árabes usaron para abastecerse— antes de alcanzar los últimos metros de cresta. Desde arriba, en días claros, se distinguen las Islas Columbretes al este y la silueta del Puig de la Nau al norte. El descenso puede hacerse por la misma ladera o girando hacia el lado de Jávea, donde los acantilados del Cabo de San Antonio ofrecen una perspectiva completamente distinta del macizo. Hay también rutas más cortas que recorren los bancales abandonados de la parte baja, con almendros y viñedos entre muros de piedra seca, ideales para quien prefiera no ascender hasta la cima.

  • Qué no te puedes perder

    La Cueva del Agua merece una parada obligada: es una caverna kárstica de buen tamaño donde todavía se aprecian restos de la antigua presa árabe que almacenaba el agua de la sierra. Los acantilados del Cabo de San Antonio son otro punto destacado, no solo por el paisaje sino porque bajo ellos se extiende la reserva marina con praderas de Posidonia oceánica que dan un color turquesa peculiar al agua. Si se sube hasta la cresta, hay un momento en que el camino discurre sobre una arista con el mar a ambos lados, con Dénia a un lado y Jávea al otro, una imagen que no se olvida fácilmente. También vale la pena fijarse en la vegetación de los acantilados, donde crece la violeta roquera valenciana, un endemismo que solo aparece en este tipo de pared caliza costera. Y en cualquier punto del recorrido, vale la pena parar y escuchar: el águila perdicera suele dejarse ver sobrevolando los peñascos más verticales del macizo.

  • Qué llevar y tener en cuenta

    Calzado de senderismo con suela rígida, especialmente para la subida a cumbre donde el terreno es pedregoso e irregular. En verano conviene salir antes de las 9h y llevar al menos 1,5 litros de agua por persona, ya que no hay fuentes en el recorrido. El parque tiene zonas de acceso restringido durante épocas de riesgo de incendio alto, conviene consultar el estado antes de salir en los meses de julio y agosto.

  • Cuándo ir

    Primavera y otoño son las mejores épocas: temperaturas agradables, flora en pleno esplendor y buena visibilidad desde la cumbre. En verano el calor aprieta fuerte y el riesgo de incendio puede cerrar senderos; en invierno el parque está tranquilo y el aire es limpio, aunque algún tramo en umbría puede estar húmedo.

  • ¿Para quién es?

    La subida a cumbre es apta para senderistas con algo de forma física y sin vértigo, ya que hay tramos expuestos cerca de la cresta. Las rutas por la parte baja del parque son accesibles para casi cualquier persona, incluidas familias con niños mayores de 8-10 años acostumbrados a caminar.

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