Humedal Ramsar Saladas de Sástago y Bujaraloz, Monegros (Zaragoza)
Un laberinto de 99 lagunas salinas en pleno desierto de los Monegros, el sistema endorreico más extenso de Europa Occidental. Aves esteparias, flora halófita única y un paisaje que parece de otro planeta.
De un vistazo
Las Saladas de Sástago y Bujaraloz son uno de los humedales más singulares de la Península Ibérica y el sistema endorreico más extenso de Europa Occidental. Se trata de un complejo de 99 depresiones —llamadas localmente clotas u hoyas— que se inundan de forma temporal tras episodios de lluvia, generando lagunas salinas de una riqueza ecológica y geoquímica excepcional. El espacio se sitúa en pleno desierto de los Monegros, entre los municipios de Sástago y Bujaraloz, en la provincia de Zaragoza, y forma parte de la lista Ramsar de humedales de importancia internacional. Rodeadas de campos de cereal, estas saladas albergan aves esteparias difíciles de ver en otros puntos de España: avutardas, sisones, gangas, ortegas y la escasa alondra de Dupont. La flora sorprende con plantas carnosas adaptadas a la sal, comunidades de macrófitos en el fondo de las lagunas y especies en peligro de extinción como la Ferula loscosii. Algunos fondos de laguna conservan además los restos de antiguas instalaciones salineras que funcionaron desde la Edad Media. La visita es libre y gratuita; el mejor acceso parte desde el núcleo de Bujaraloz por la carretera A-2 y pistas secundarias que bordean las principales cubetas.
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Cómo realizarla
El punto de partida más habitual es el propio pueblo de Bujaraloz, desde donde se toma la A-2 dirección Fraga y se desvía por pistas de tierra bien señalizadas hacia las principales saladas. La primera en aparecer suele ser la laguna de La Playa, la mayor del conjunto y la única que tuvo explotación salinera industrial entre 1703 y 1870 —todavía se ven restos de los almacenes y una antigua capilla junto a la orilla—. Desde ahí, un camino perimetral rodea la cubeta y permite observar las diferentes orlas de vegetación, desde los macrófitos del fondo hasta los matorrales de sisallo y ontina en las zonas más alejadas del agua. Siguiendo la pista hacia el sureste se alcanza la zona de mayor concentración de lagunas menores, donde en primavera afloran costras de sal blanca que contrastan con el ocre del terreno. El recorrido circular vuelve a Bujaraloz por la misma pista, aunque también es posible continuar hasta el término de Sástago por caminos rurales para ver las cubetas más orientales del sistema.
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Qué no te puedes perder
Las orillas de la laguna de La Playa en invierno o primavera, cuando el agua cubre el fondo y los flamencos y patos se alimentan en grupos numerosos. Las costras de sal que afloran al secarse las lagunas en verano, formando dibujos geométricos blancos sobre el suelo de arcilla gris. La búsqueda de avutardas y sisones en los barbechos colindantes: con prismáticos y paciencia, en primavera es casi seguro verlos. Los arbustos carnosos de Microcnemum coralloides y Halopeplis amplexicaulis en la zona más próxima al agua, representantes de taxones muy amenazados que aquí encuentran uno de sus mejores refugios ibéricos. Y si la visita coincide con una mañana tranquila, el reflejo del cielo infinito de los Monegros en la lámina de agua es una imagen difícil de olvidar.
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Qué llevar y tener en cuenta
Calzado resistente al barro, ya que los accesos a las orillas pueden estar embarrados tras lluvias recientes. Agua abundante y protección solar: en verano el calor es extremo y no hay sombra en ningún punto del recorrido. El cierzo puede ser muy fuerte; conviene llevar una capa cortavientos incluso en días aparentemente templados.
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Cuándo ir
La mejor época es de febrero a mayo, cuando las lagunas tienen agua y las aves esteparias están en plena actividad reproductora. El verano es apto solo para ver la sal y la flora halófita, pero el calor —por encima de 38-40 ºC con frecuencia— hace la visita muy exigente.
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¿Para quién es?
Ideal para amantes de la ornitología y la botánica, y para quienes disfrutan de paisajes áridos poco concurridos. Las familias con niños pueden recorrer sin problema los caminos planos, aunque la falta de sombra limita la visita en los meses de calor.
Ubicacion
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