Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, Huesca
Cañones tallados por el agua, paredes verticales con buitres planeando y un karst que parece otro planeta. El parque natural más grande de Aragón, con 47.000 hectáreas donde la piedra caliza manda.
De un vistazo
El Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara ocupa 47.453 hectáreas en las Sierras Exteriores Pirenaicas, entre la Hoya de Huesca y el Somontano. Declarado parque natural en 1990, es el espacio protegido más extenso de Aragón y uno de los más singulares de la Península por su geología kárstica: dolinas, simas, grutas y los cañones abiertos por cinco ríos —el Alcanadre, el Flumen, el Guatizalema, el Vero y el Mascún— que descienden desde los 2.077 metros del pico de Guara hasta los 430 del fondo de los barrancos. El barranco del río Balcés supera los 20 kilómetros de longitud con desniveles de más de 800 metros, y la sima de la Grallera Alta alcanza 277 metros de caída vertical. En el cielo sobrevuela el quebrantahuesos junto al buitre leonado y el águila real; en los ríos vive la trucha común y el tritón pirenaico. La vegetación cambia radicalmente entre la vertiente norte, con quejigos, hayedos y pinos silvestres, y la sur, dominada por la encina mediterránea. Pueblos como Alquézar, con su colegiata sobre el cañón del Vero, o Lecina, con su encina milenaria elegida Árbol del Año en 2021, añaden capas de historia a un paisaje ya de por sí difícil de olvidar.
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Cómo realizarla
El parque no tiene un único recorrido: se estructura en torno a los cinco cañones que atraviesan la sierra de norte a sur. Una buena forma de empezar es desde Nueno o Arguis, en el borde occidental, siguiendo el cañón del Flumen hacia el interior. Otra entrada clásica es por Bierge, donde el sendero bordea el río Alcanadre hasta adentrarse en el cañón del Mascún, con sus paredes verticales de varios cientos de metros. Desde Alquézar, el camino baja al cañón del Vero: pasarelas colgadas sobre el río, pozas de agua verde y la silueta de la colegiata asomando desde lo alto. En la parte alta del parque, por encima de los 1.500 metros, los paisajes abren hacia la cresta de la sierra con vistas al Pirineo axial. Cada cañón tiene su carácter propio: el Mascún es el más abrupto, el Vero el más accesible, el Balcés el más largo y solitario. Los puntos de información en Bierge, Alquézar y Rodellar orientan sobre el estado de los senderos y las zonas de acceso restringido por nidificación.
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Qué no te puedes perder
El cañón del Mascún desde Rodellar es una de las visitas más llamativas del parque: el río ha tallado una garganta donde las paredes se cierran sobre la cabeza y el agua talla pozas de color esmeralda. En Alquézar, la colegiata románica cuelga literalmente sobre el precipicio del cañón del Vero, y el paseo hasta el Puente del Diablo combina historia y paisaje en apenas dos kilómetros. La encina milenaria de Lecina, con su tronco de varios metros de diámetro, merece el desvío. En los atardeceres sobre los cortados, es fácil ver al quebrantahuesos planeando sin batir las alas, con sus casi tres metros de envergadura. Y si se visita en primavera, los prados de la vertiente norte aparecen salpicados de aquilegias y verónicas silvestres entre los afloramientos de roca caliza.
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Qué llevar y tener en cuenta
Calzado de senderismo con suela rígida es imprescindible en los cañones, donde el terreno calizo puede ser resbaladizo. Llevar agua suficiente —las fuentes no son fiables en verano— y consultar previamente las zonas de acceso restringido por nidificación de rapaces, que cambian según la temporada. En barrancos y zonas encajadas, evitar días con lluvia o previsión de tormentas: las riadas pueden ser rápidas.
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Cuándo ir
Primavera y otoño son las mejores épocas: temperaturas suaves, vegetación en su mejor momento y caudal suficiente en los ríos. En verano el calor en los cañones puede ser muy intenso y algunos accesos se restringen por riesgo de incendio; en invierno las cotas altas pueden quedar con nieve y varios senderos se cierran.
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¿Para quién es?
Es un parque para quienes disfrutan del paisaje de forma activa: senderistas, barranquistas, escaladores y amantes de la fauna encuentran aquí un terreno propio. Las familias con niños pueden disfrutar de los senderos del cañón del Vero desde Alquézar, que no requieren esfuerzo especial; los cañones más cerrados como el Mascún o el Balcés piden experiencia y buen estado físico.
Ubicacion
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