Los galachos son antiguos meandros que el Ebro abandonó al cambiar de cauce. La Reserva Natural Dirigida de los Sotos y Galachos del Ebro, junto a Zaragoza, protege tres de ellos —el de La Alfranca, el de La Cartuja y el de El Burgo de Ebro— en 1.536,7 hectáreas repartidas entre nueve municipios. Se declaró en 1991, y el de La Alfranca es el mayor y el mejor conservado.
La reserva es un conjunto de lagunas, islas y bosques de ribera, con aguas libres y, sobre todo, carrizales de carrizo y anea que protegen a aves como la polla de agua, el martín pescador, el ánade real y el cormorán. En ambas orillas y en las islas fluviales, las mejanas, crecen sotos de álamos, chopos y tamarices, en fuerte contraste con la aridez del valle del Ebro.






