Visita a la ciudad de Huesca, Aragón

Huesca guarda entre sus calles medievales una catedral gótica única, la memoria del mártir San Lorenzo y el aire tranquilo de una capital de provincia que todavía sorprende a quien se toma el tiempo de pasearla.

De un vistazo

Tipo
Cultural
Duración
Medio día
Distancia
Menos de 5 km
Acceso
Gratuita
Temporada
Todo el año

Huesca es de esas ciudades que no abruman pero tampoco decepcionan. El casco histórico se recorre a pie sin esfuerzo, y en poco más de medio día se pueden ver sus monumentos más importantes sin prisas. La Catedral de Santa María, con su extraordinaria portada gótica tallada en piedra, es el punto de partida obligado. Desde allí, la calle Mayor lleva hacia la Real Basílica de San Lorenzo, patrón de la ciudad, cuya fachada barroca en ladrillo rojo es inconfundible. El Museo de Huesca, instalado en el antiguo palacio real de los reyes de Aragón, alberga la famosa pintura de la 'Campana de Huesca' y merece una visita pausada. El mercado central, en pleno corazón urbano, da buena idea de la vida cotidiana de la ciudad y es un buen sitio para probar longaniza de Aragón o quesos del Pirineo cercano. Huesca funciona también como base perfecta para explorar la Sierra de Guara o el Somontano vinícola, por lo que combinar la visita urbana con alguna escapada a los alrededores es una opción muy recomendable.

  • Cómo realizarla

    La visita a Huesca se hace cómodamente a pie partiendo de la Plaza de la Catedral, en lo alto del casco antiguo. Desde allí se baja por la calle del Coso Alto hasta llegar a la Real Basílica de San Lorenzo, cuya fachada en ladrillo rojo y azulejos resulta muy llamativa. Continuando por la calle Mayor se alcanza el centro neurálgico de la ciudad, donde están el Ayuntamiento y el Mercado. Vale la pena subir de nuevo hacia el Museo de Huesca, ubicado en el antiguo palacio universitario renacentista que integra restos del palacio real aragonés, para ver la sala octogonal con la famosa pintura de la Campana de Huesca. El paseo por el Parque Miguel Servet, en el ensanche, sirve para cerrar el recorrido con tranquilidad. Todo el trayecto es llano salvo el tramo inicial de subida a la catedral.

  • Qué no te puedes perder

    La portada gótica de la Catedral de Santa María es una de las más elaboradas de Aragón: los relieves de su tímpano merecen varios minutos de atención detenida. El claustro románico adosado a la catedral, sobrio y fresco incluso en verano, es un hallazgo. En la Basílica de San Lorenzo el detalle de los azulejos oscenses en la fachada es difícil de encontrar en otro templo aragonés. El Museo de Huesca sorprende por la calidad de su colección de pintura aragonesa medieval y por el propio espacio arquitectónico. Y si se coincide con el mercado semanal del jueves, el ambiente de la plaza central da una imagen muy auténtica de la ciudad.

  • Qué llevar y tener en cuenta

    El recorrido urbano no exige equipamiento especial: calzado cómodo para adoquines y agua en verano, cuando el calor en la ciudad puede ser intenso. Conviene comprobar el horario de apertura de los monumentos antes de ir, ya que algunos cierran al mediodía o los lunes.

  • Cuándo ir

    La primavera y el otoño ofrecen temperaturas muy agradables para pasear. En agosto, durante las fiestas de San Lorenzo (del 9 al 15), la ciudad se llena de vida pero también de gente, así que quien busque tranquilidad debería elegir otra fecha.

  • ¿Para quién es?

    Es una visita apta para cualquier perfil: familias con niños, parejas, viajeros con movilidad reducida y quienes simplemente quieran conocer una ciudad aragonesa auténtica sin multitudes. No requiere ninguna condición física especial.

Ubicacion

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