Parque Natural de Ponga, Asturias

Un rincón de Asturias donde el oso pardo sigue siendo posible y los hayedos crecen sin que nadie los cuente. El concejo de Ponga guarda una de las naturalezas más intactas de la Cordillera Cantábrica.

De un vistazo

Tipo
Naturaleza
Dificultad
Moderada
Duración
Varios días
Acceso
Gratuita
Temporada
Primavera-Otoño

El Parque Natural de Ponga ocupa prácticamente todo el concejo asturiano del mismo nombre, con más de 20.500 hectáreas de montaña cantábrica declaradas protegidas desde 2003. El paisaje va de valles encajonados por ríos limpios hasta cumbres caleras que rozan los 2.000 metros, y entre medias aparecen hayedos como el de Peloño —uno de los más grandes y mejor conservados de Asturias, con unos 15 km²— y robledales densos donde el sol apenas llega al suelo. La fauna es el gran argumento del parque: el oso pardo aparece de forma esporádica, pero ciervos, corzos, rebecos cantábricos y jabalís son visitas habituales. En los ríos, la presencia de nutrias y desmanes es señal de que el agua está limpia de verdad. Las aves rapaces —águila real, buitre leonado, alimoche— tienen en las paredes calizas del parque sus atalayas naturales, y en los bosques más densos queda el urogallo cantábrico. El pueblo de San Juan de Beleño, capital del concejo, es un buen punto de partida: desde su plaza del Ayuntamiento se identifican los picos del entorno con carteles orientativos, y el Tiatordos llama la atención desde el primer momento. El acceso desde Sobrefoz permite enlazar con varias rutas de distinta exigencia.

  • Cómo realizarla

    La entrada más habitual al parque es por Sobrefoz, un pequeño núcleo desde el que parten la mayoría de rutas. Desde aquí se puede bajar siguiendo el río Ponga hasta San Juan de Beleño, capital del concejo, donde la plaza del Ayuntamiento tiene paneles que identifican los picos del entorno —el Tiatordos domina el horizonte desde cualquier ángulo—. Otra opción clásica es la subida al puerto de Ventaniella: la pista bordea el río Ponga durante todo el ascenso, pasa por La Venta y las casas de La Faeda y termina en el albergue y la ermita del puerto. Para los que prefieren el bosque, la ruta de Les Bedules al hayedo de Peloño es la más recomendable: un camino relativamente cómodo que desemboca en uno de los hayedos más densos y antiguos de toda la Cordillera Cantábrica. Los más ambiciosos pueden enlazar Sobrefoz con el Tiatordos por la cuesta de Yano, una ascensión exigente con vistas que abarcan desde los Picos de Europa hasta el mar en días despejados. El área recreativa de Las Mestas, junto al balneario y al río, es buena parada para comer o descansar antes de continuar hacia Taranes.

  • Qué no te puedes perder

    El hayedo de Peloño es el centro neurálgico del parque: 15 km² de hayas centenarias en la Reserva Natural Parcial del mismo nombre, con una densidad vegetal que en otoño convierte el bosque en un mosaico de ocres y amarillos difícil de olvidar. La plaza del Ayuntamiento de San Juan de Beleño merece una parada aunque no se haga ninguna ruta: los carteles orientativos permiten identificar cada pico desde el mismo pueblo, y el contexto de aldea cantábrica bien conservada tiene su propio valor. El puerto de Ventaniella, en el límite con el concejo de Amieva, abre vistas hacia el Parque Nacional de los Picos de Europa y es un punto de avistamiento de aves rapaces. Las riberas del río Ponga, con alisos, fresnos y hayas creciendo hasta el agua, son el hábitat de nutrias que aparecen al amanecer o al atardecer si se tiene paciencia. El pueblo de Taranes, accesible por una pista desde el área de Las Mestas, guarda una iglesia con mirador natural y es la puerta al Valle Moro, una aldea completamente abandonada rodeada de bosque y peñas.

  • Qué llevar y tener en cuenta

    Botas de montaña con suela antideslizante son imprescindibles: los caminos en zonas húmedas y el hayedo de Peloño pueden estar resbaladizos casi todo el año. Llevar agua suficiente y ropa de abrigo incluso en verano, porque las cumbres y los puertos cambian de temperatura rápido. Avisar del recorrido previsto si se van a hacer rutas de mayor exigencia, ya que la cobertura móvil es irregular en buena parte del concejo.

  • Cuándo ir

    La primavera trae los narcisos asturianos y la genciana en flor, y el otoño convierte el hayedo de Peloño en su mejor versión cromática: esas son las dos épocas más aprovechables. El invierno cierra algunos puertos y puede complicar el acceso a zonas altas, así que conviene evitarlo salvo para rutas de valle.

  • ¿Para quién es?

    El parque tiene rutas para todos los niveles, desde paseos familiares por el área de Las Mestas hasta ascensiones exigentes al Tiatordos. Quien venga a observar fauna o simplemente a caminar entre bosques sin necesidad de sumar cimas va a disfrutarlo especialmente; quien espere infraestructuras turísticas de gran capacidad puede encontrarlo demasiado tranquilo y poco señalizado en algunos tramos.

Ubicacion

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