Parque Natural Lagunas de la Mata-Torrevieja, Alicante
Dos lagunas salinas de color rosado intenso, flamencos y una historia salinera de siglos. Un rincón del litoral alicantino donde la naturaleza y la explotación humana conviven desde la Edad Media.
De un vistazo
El Parque Natural Lagunas de la Mata-Torrevieja ocupa 3.743 hectáreas al sur de Alicante, en plena Vega Baja del Segura. Lo forman dos lagunas hipersalinas separadas por el anticlinal de El Chaparral: la de Torrevieja, con 1.400 hectáreas, y la de La Mata, más pequeña y algo más al noreste. El color rosado o incluso rojo intenso del agua en verano —causado por microorganismos adaptados a la sal— es de esos paisajes que cuesta creer que existan tan cerca del asfalto. Las salinas llevan en activo desde el siglo XIII y siguen extrayendo sal hoy en día, lo que da al parque un carácter industrial y natural al mismo tiempo, nada habitual. La fauna es el gran atractivo: flamencos, ávidos en los bajíos salinos, junto a aves limícolas y patos que paran aquí en sus migraciones entre Europa y África. Los senderos perimetrales permiten recorrer las orillas sin adentrarse en las zonas de explotación, con buenas vistas a ras de agua. El acceso es libre y gratuito, aunque conviene respetar los horarios y señalizaciones del parque.
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Cómo realizarla
El punto de partida más habitual es el aparcamiento junto al Centro de Visitantes de La Mata, en la orilla norte de esa laguna. Desde allí parte un sendero que bordea la laguna de La Mata con vistas directas sobre el agua rosada y los saladares del entorno. A medida que se avanza hacia el sur se cruza el área de El Chaparral, una pequeña elevación con pinar que separa las dos lagunas y ofrece perspectivas sobre ambas desde lo alto. Bajando hacia Torrevieja se llega a la orilla norte de la laguna grande, donde los flamencos suelen concentrarse en los bajíos. El recorrido puede completarse volviendo por la misma orilla o cerrando un anillo más largo rodeando parte de la laguna de Torrevieja. No hay desniveles significativos; el terreno es llano y el camino está bien señalizado en todo momento.
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Qué no te puedes perder
El color del agua en verano es difícil de olvidar: la laguna de Torrevieja vira al rosa intenso o al rojo carmín según la densidad de algas y bacterias halófilas, algo único en el litoral español. Los flamencos son presencia casi garantizada durante todo el año, pero en otoño e invierno el número se dispara junto a otras aves como la avoceta o el chorlitejo. El mirador de El Chaparral merece una parada para tener ambas lagunas en el campo de visión al mismo tiempo. Y si se llega hasta la orilla del Acequión —el canal que une la laguna de Torrevieja con el mar—, se puede ver el mecanismo que lleva regulando el nivel de sal desde el siglo XV.
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Qué llevar y tener en cuenta
Calzado cómodo y cerrado; en verano el suelo junto a las orillas puede ser barro salino resbaladizo. Agua en abundancia: el parque tiene muy poca sombra y en los meses cálidos el calor se concentra sobre las lagunas. Hay que mantenerse en los senderos señalizados para no molestar a las aves ni interferir con la explotación salinera.
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Cuándo ir
El otoño y el invierno son los mejores momentos para ver el mayor número y variedad de aves. El verano ofrece el espectáculo cromático de las lagunas rojizas, aunque el calor es intenso y conviene salir temprano por la mañana.
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¿Para quién es?
Ideal para familias con niños, amantes de las aves y cualquiera que busque una salida tranquila sin esfuerzo físico. No es una actividad para quien busca montaña o adrenalina, pero quien aprecia los paisajes singulares saldrá con ganas de volver.
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Ubicacion
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