Monumento Natural Mina La Jayona, Fuente del Arco (Badajoz)
Una antigua mina de hierro romana reconvertida en visita subterránea única. Galerías de 230 metros, una sala de columnas excavada a mano y un plano de falla de 500 m² que no existe igual en España.
De un vistazo
La Mina La Jayona, en la sierra del mismo nombre junto a Fuente del Arco, es uno de esos lugares que cuesta creer que existan. Lo que fue una explotación de hierro activa desde época romana hasta 1921 se ha convertido en un recorrido subterráneo donde la geología, la historia minera y la luz natural se combinan de forma que pocas cuevas artificiales pueden igualar. El hueco excavado supera los 700 metros de longitud y 50 de profundidad, y hoy se pueden recorrer cuatro de los once niveles originales. El más profundo, el nivel 2, tiene 230 metros de galerías donde la oscuridad se interrumpe por cortinas de luz natural que caen sobre taludes rocosos cubiertos de helechos, higueras y zarzas. El punto culminante es la Sala de las Columnas, que aparece de repente al fondo de la quinta galería y deja sin palabras. Además del recorrido interior, las escombreras rojizas de la ladera, los restos de polvorines y los anclajes originales cuentan la historia de casi 500 mineros que extrajeron más de 270.000 toneladas de mineral. La visita es gestionada por la Junta de Extremadura y requiere consultar horarios y condiciones de acceso antes de ir.
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Cómo realizarla
El acceso se realiza desde el municipio de Fuente del Arco, en la provincia de Badajoz, siguiendo las indicaciones hacia la Sierra de La Jayona. Al llegar al área del monumento natural se puede ver ya desde fuera la ladera con las escombreras de tonos rojizos que contrastan con el verde mediterráneo de la sierra. La visita comienza con un recorrido por el exterior, donde se aprecian ruinas de cargaderos y estructuras mineras originales. La entrada a las galerías da acceso a cuatro de los once niveles de la antigua explotación. El nivel 2 es el más profundo y el que ofrece la experiencia más llamativa: 230 metros de galería donde la oscuridad es total en algunos tramos y de repente aparecen haces de luz natural que iluminan la roca viva. Por el camino se ven restos de muros de sostenimiento, polvorines y anclajes metálicos. El recorrido culmina en la Sala de las Columnas, una cavidad de proporciones que sorprenden viniendo de una mina manual de principios del siglo XX. El nivel 3, paralelo al anterior y 12 metros más alto, ofrece una perspectiva diferente del mismo espacio, con andenes estrechos desde los que se ve el recorrido inferior. La visita termina volviendo al exterior, donde el plano de falla de más de 500 m², visible en la pared de la excavación, cierra el recorrido con una lección de geología difícil de olvidar.
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Qué no te puedes perder
La Sala de las Columnas es el punto más impactante: aparece de golpe al final de la quinta galería del nivel 2 y la escala de lo que unos mineros con medios escasísimos lograron excavar resulta difícil de asimilar. El plano de falla de más de 500 m² expuesto en la pared es único en España y permite ver a simple vista una estructura geológica que normalmente solo se estudia en libros. Las cortinas de luz natural que se cuelan desde arriba y colorean la roca generan un juego visual que cambia según la hora del día. Y en el interior, casi escondida, la vegetación espontánea de helechos, higueras y zarzas que ha colonizado el fondo de la mina gracias al microclima húmedo y fresco: un detalle que añade una capa de vida inesperada a un espacio excavado por el ser humano.
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Qué llevar y tener en cuenta
Calzado cerrado con suela antideslizante, imprescindible porque el suelo interior puede estar húmedo. Ropa de abrigo o una capa extra, ya que la temperatura dentro es considerablemente más baja que en el exterior, incluso en verano. La visita está gestionada, por lo que conviene confirmar horarios y condiciones de acceso antes de desplazarse.
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Cuándo ir
Al ser una visita subterránea, es apta durante todo el año y resulta especialmente agradecida en los meses de verano, cuando el interior fresco contrasta con el calor extremeño. En invierno el suelo puede estar más resbaladizo por la humedad acumulada.
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¿Para quién es?
Es una visita accesible para familias con niños mayores de 6-7 años y para cualquier persona con movilidad normal; no exige condición física especial. Los amantes de la geología, la historia industrial y los espacios subterráneos van a disfrutarla especialmente.
Ubicacion
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