Parque Natural Monte Aloia, Tui (Pontevedra)

El primer parque natural de Galicia guarda robles centenarios, una muralla ciclópea de 1.250 metros y vistas del río Miño hasta su desembocadura. Historia, bosque y fauna salvaje en 746 hectáreas.

De un vistazo

Tipo
Naturaleza
Dificultad
Moderada
Duración
Medio día
Distancia
5-15 km
Acceso
Gratuita
Temporada
Todo el año

El Monte Aloia, en Tui, fue el primer espacio declarado parque natural en Galicia, allá por 1978, y tiene ese carácter fundacional: aquí conviven las plantaciones de pinos iniciadas en 1910 con los restos del bosque caducifolio autóctono, los matorrales de tojo y las carballeiras que se cuelan entre los afloramientos graníticos. El parque ocupa 746 hectáreas con una topografía que va desde los 80 metros de altitud hasta los 629 del Alto de San Julián, desde donde se domina un tramo largo del Miño y del río Louro. Por los senderos del parque es habitual cruzarse con jabalíes, ardillas o caballos salvajes, y en los cielos patrullan cernícalos y azores. La senda botánica muestra los principales elementos forestales del Bajo Miño, y el recorrido hasta la cima pasa junto a la Capilla de San Julián, la misteriosa muralla ciclópea que rodea la meseta superior y los restos del poblado castreño del Alto de los Cubos. El acceso principal parte de las inmediaciones de Tui, bien comunicada desde Vigo y desde la frontera con Portugal.

  • Cómo realizarla

    El punto de partida habitual es el aparcamiento junto a la entrada principal del parque, en el término municipal de Tui. Desde ahí, la pista forestal principal asciende entre pinos rodeno y silvestre, con el olor a resina mezclado con el frescor de los arroyos que cruzan el camino. A medida que se gana altura, el paisaje cambia: los pinos dejan paso a los matorrales de tojo y a alguna carballeira que recuerda cómo debió ser este monte antes de las repoblaciones. A mitad de ascenso aparece la Casa Forestal de 1921, con ese diseño singular del ingeniero Rafael Areses que vale la pena observar de cerca. Poco más arriba, la Capilla de San Julián y su escalinata de piedra marcan el inicio de los últimos repechos hacia la cima. En el Alto de San Julián, a 629 metros, la vista se abre sobre el Miño en su tramo final y, en días claros, se distingue perfectamente la desembocadura del río y las tierras portuguesas al otro lado. El descenso puede hacerse por la misma pista o por sendas alternativas que bordean la muralla ciclópea.

  • Qué no te puedes perder

    La muralla ciclópea es quizás el elemento más sorprendente del parque: 1.250 metros de piedras apiladas en seco que rodean la meseta superior y que nadie sabe con certeza cuándo ni para qué se construyeron exactamente. Los restos del poblado castreño en el Alto de los Cubos, con molinos de mano y cerámica prehistórica hallados en el entorno, añaden una capa de historia muy anterior a la romana. La senda botánica está bien señalizada y permite identificar las principales especies forestales del Bajo Miño sin necesidad de ser experto. El mirador de la cima, junto a la Gran Cruz de 1910, ofrece una de las mejores panorámicas del sur de Galicia. Si la visita coincide con el primer domingo de julio, la romería del jubileo en la ermita de San Julián mezcla tradición, música y devoción de una manera muy particular.

  • Qué llevar y tener en cuenta

    Calzado con suela antideslizante, especialmente en otoño e invierno cuando los caminos graníticos se vuelven resbaladizos con la humedad. Agua suficiente para todo el recorrido y ropa de abrigo en capas, ya que la temperatura en la cima puede bajar bastante respecto al valle. En época de jabalíes con crías (primavera), conviene mantener distancia si se los cruza en el camino.

  • Cuándo ir

    La primavera tiñe el parque de amarillo con el tojo en flor y las temperaturas son ideales para subir hasta la cima. El verano es agradable por la sombra del pinar, aunque conviene salir pronto para evitar el calor del mediodía; los días de niebla baja en invierno reducen mucho la visibilidad desde la cima.

  • ¿Para quién es?

    El parque es accesible para familias con niños mayores de 7-8 años y para personas mayores que mantengan una condición física básica, siempre que no se quiera llegar hasta la cima. El ascenso completo al Alto de San Julián tiene algunos tramos con pendiente notable y piso irregular que pueden resultar exigentes para quienes no estén acostumbrados a caminar por monte.

Ubicacion

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