Parque Natural Montes Obarenes-San Zadornil, Burgos
Un macizo de desfiladeros, hayedos y cañones fluviales en la bisagra entre la Cantábrica y los Pirineos. 33.000 hectáreas donde el paisaje cambia de atlántico a mediterráneo en pocos kilómetros.
Un macizo de desfiladeros, hayedos y cañones fluviales en la bisagra entre la Cantábrica y los Pirineos. 33.000 hectáreas donde el paisaje cambia de atlántico a mediterráneo en pocos kilómetros.
Un desfiladero donde el sol casi nunca llega, y un bosque de sabinas milenarias considerado el más extenso del mundo. El Parque Natural de los Sabinares del Arlanza guarda algunos de los rincones más singulares de Castilla y León.
Un rincón del norte leonés donde la montaña cantábrica se funde con vestigios glaciares, sabinares únicos en Europa y fauna tan esquiva como el oso pardo o el urogallo. Un paisaje de contrastes que sorprende a cada curva.
Un macizo de la Cordillera Cantábrica donde nacen el Carrión y el Pisuerga, con osos pardos, urogallos y tejedas milenarias. Uno de los rincones más salvajes de Castilla y León.
Las gargantas del Duero y sus afluentes forman uno de los paisajes más salvajes de la Península. Cañones de hasta 400 metros, buitres leonados planeando sobre el río y pueblos de piedra en la raya con Portugal.
Un rincón de la Sierra de Francia donde castañares, cigüeñas negras y pueblos medievales conviven en un parque de 32.000 hectáreas casi inexplorado. De los más singulares del Sistema Central.
Un cañón calizo de hasta 100 metros de altura donde el río Duratón traza meandros cerrados y los buitres leonados planean por centenares. Naturaleza pura entre Sepúlveda y el embalse de Burgomillodo.
Un paisaje semidesértico de barrancos, cabezos y mesetas tabulares en pleno corazón de Navarra. Un rincón que cuesta creer que esté en España y que no se olvida fácilmente.
El hayedo más extenso de Europa occidental te espera en el corazón del Pirineo navarro. Un bosque antiguo, silencioso y denso donde la naturaleza lleva siglos haciendo lo suyo.
El primer parque natural declarado en Navarra guarda un bosque atlántico casi intacto, un jardín botánico con especies de todo el mundo y un palacio con siglos de historia a orillas del Bidasoa.