Los mallos de Riglos son peñas de paredes verticales o incluso desplomadas, situadas unos 45 kilómetros al noroeste de Huesca, en el Prepirineo. Se formaron con conglomerados del Mioceno: los ríos que bajaban del Pirineo en formación depositaron enormes conos de cantos rodados, que luego se elevaron y la erosión convirtió en paredes. Alcanzan los 275 metros en el espolón norte del Pisón. En noviembre de 2016, el Gobierno de Aragón declaró monumento natural los mallos de Riglos, Agüero y Peña Rueba.
Cada mallo tiene nombre propio: los hay que llevan el de casas de Riglos, como el Firé y el Pisón; otros el de su forma o color, como el Puro, el Cuchillo, la Visera o el Colorado, y otros el de personas. Tradicionalmente se dividen en tres grupos: los mallos grandes, los pequeños o chicos, y los Fils. Sus paredes verticales o desplomadas, de roca con cantos rodados, son muy apreciadas para la escalada, y muchas de sus vías son historia del alpinismo español.










