Senderismo en el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara
Un parque donde los hayedos centenarios, los picos de más de 2000 metros y los ríos de aguas cristalinas se combinan para ofrecer rutas de senderismo únicas en Castilla-La Mancha.
Un parque donde los hayedos centenarios, los picos de más de 2000 metros y los ríos de aguas cristalinas se combinan para ofrecer rutas de senderismo únicas en Castilla-La Mancha.
Un parque de casi 150.000 hectáreas donde el lince ibérico, el buitre negro y la cigüeña negra comparten territorio con dehesas de encina y bosques mediterráneos casi intactos. Sierra Madrona en estado puro.
Acantilados rojizos de más de 120 metros sobre el Tajo, gargantas excavadas durante millones de años y águilas sobrevolando las cárcavas. Un paisaje que no parece de interior.
Una laguna con fondo cambiante, de blancos a azules según avanza el día, enclavada en plena Sierra de Alcaraz. Nenúfares, galápagos y pinturas rupestres en un rincón casi desconocido de Castilla-La Mancha.
Un alcornocal singular a las puertas de Plasencia, con afloramientos graníticos, un santuario histórico y la huella de un movimiento ciudadano que salvó este rincón de convertirse en campo de golf.
Una vasta llanura esteparia a las puertas de Cáceres donde la avutarda campea entre dehesas y cerros volcánicos. Un espacio singular para descubrir la naturaleza extremeña más auténtica.
Una de las zonas de interés regional con mayor riqueza natural de Extremadura: dehesas interminables, rapaces sobrevolando el horizonte y una soledad que pocas reservas pueden ofrecer.
Siete lagunas cársticas de colores únicos enclavadas en la Serranía de Cuenca. Cada una tiene un tono diferente —azul oscuro, negro, verde, celeste— gracias a microorganismos y a la luz. Un rincón geológico singular a 40 km de la capital.
Una sierra escondida en el sur de Extremadura donde el buitre negro y el águila perdicera campan a sus anchas. Paisaje de cuarcitas, dehesas y un castillo morisco que vigila desde lo alto.
Un paisaje kárstico casi secreto en la serranía conquense, con dolinas, uvalas y poljes tallados en caliza a más de 1.300 metros. Pocos lo conocen, y eso lo hace todavía más valioso.